Publicat per

Registro 2

Publicat per

Registro 2

Últimamente me he fijado en cómo los sonidos de nuestro día a día construyen una especie de paisaje que pocas veces nos paramos a escuchar. Con esta grabación, quería capturar la sensación sonora de un pueblo, donde conviven el ritmo urbano con los pequeños detalles de la naturaleza y la vida cotidiana. En el audio se escucha el tráfico de la carretera general, ese zumbido constante de los coches que marca el ritmo del lugar. Pero si prestamos atención, detrás…
Últimamente me he fijado en cómo los sonidos de nuestro día a día construyen una especie de paisaje que…

Últimamente me he fijado en cómo los sonidos de nuestro día a día construyen una especie de paisaje que pocas veces nos paramos a escuchar. Con esta grabación, quería capturar la sensación sonora de un pueblo, donde conviven el ritmo urbano con los pequeños detalles de la naturaleza y la vida cotidiana.

En el audio se escucha el tráfico de la carretera general, ese zumbido constante de los coches que marca el ritmo del lugar. Pero si prestamos atención, detrás de ese ruido también están los pájaros cantando, el viento moviéndose entre las calles, y las voces de la gente conversando a lo lejos. Los niños jugando en la calle acompañan al paisaje con su energía y vitalidad. Todo se mezcla en un solo sonido, en una especie de banda sonora de la vida en coexistencia, una sinergia maravillosa.

Lo que me interesa de este paisaje sonoro es cómo, sin darnos cuenta, estamos rodeados de contrastes. El movimiento de los coches nos habla de la rutina y la velocidad de la vida moderna, mientras que el canto de los pájaros y el viento nos recuerdan que la naturaleza sigue ahí, presente, aunque a veces pase desapercibida, es la calma en un mundo en el que todo va demasiado deprisa. Las voces y los juegos de los niños nos conectan con la parte más humana del entorno, con la convivencia y la cercanía que todavía se respira en los pueblos.

Este tipo de grabaciones nos invitan a parar un momento y escuchar lo que normalmente ignoramos. Nos hacen ver que el arte no está solo en lo visual, sino también en lo que suena a nuestro alrededor. A veces, basta con cerrar los ojos y prestar atención para darnos cuenta de que, incluso en los lugares más cotidianos, hay una historia que se cuenta a través de los sonidos, de que vivimos en un concierto constante y que, en algún momento, sonará la canción de nuestra vida.

Referencias bibliográficas:

Llorca, J. [Joaquín]. (2017). Paisaje sonoro y territorio. El caso del barrio San Nicolás en Cali, Colombia. Revista INVI32(89), 9–59.

Enlace: https://drive.google.com/drive/folders/1qKit2hL3vbmTXoKWj_7_aMofsnLYFU1f?usp=sharing

Debat0el Registro 2

No hi ha comentaris.

Publicat per

Registro 1

Publicat per

Registro 1

El paisaje de un pueblo es una mezcla de cosas que, aunque no nos paremos a pensarlo, conviven en equilibrio. La fila de coches, junto a los edificios y la calle, marcan la presencia humana. Al mismo tiempo, entre ellos,  los árboles, el cielo y un bonito limonero con sus frutos amarillos destacan, entre este paisaje urbano, recordándonos que la naturaleza sigue ahí, resistiendo entre el asfalto y el hormigón. Los coches aparcados en fila y la valla metálica introducen…
El paisaje de un pueblo es una mezcla de cosas que, aunque no nos paremos a pensarlo, conviven en…

El paisaje de un pueblo es una mezcla de cosas que, aunque no nos paremos a pensarlo, conviven en equilibrio. La fila de coches, junto a los edificios y la calle, marcan la presencia humana. Al mismo tiempo, entre ellos,  los árboles, el cielo y un bonito limonero con sus frutos amarillos destacan, entre este paisaje urbano, recordándonos que la naturaleza sigue ahí, resistiendo entre el asfalto y el hormigón.

Los coches aparcados en fila y la valla metálica introducen un orden funcional, una prueba clara de cómo organizamos el espacio a nuestra conveniencia. Sin embargo, la vida natural persiste, las hojas se mecen con el viento, los limones maduran, las raíces se extienden bajo la superficie, sin hacer ruido, la vida sigue bajo nuestros pies. Este paisaje creo que nos habla de una coexistencia entre lo humano y lo natural, entre lo construido y lo que crece por sí mismo.

A menudo, pasamos por estos lugares sin detenernos a observar su historia, su vida. ¿Cuántos días de lluvia han bañado a este limonero? ¿Cuántas veces estas ramas han cobijado a pajaritos bajo su sombra? ¿Cuántas conversaciones importantes se habrán dado en estos coches? ¿Cuántos besos y abrazos en esta calle que ahora luce solitaria? La belleza no siempre está en lo extraordinario, sino en las cosas más simples. Solo hace falta pararse un momento y mirar con atención para descubrir que, incluso en lo más común, hay toda una vida.

Referencias bibliográficas:

Llorca, J. [Joaquín]. (2017). Paisaje sonoro y territorio. El caso del barrio San Nicolás en Cali, Colombia. Revista INVI32(89), 9–59.

 

Enlace: https://drive.google.com/drive/folders/18_mGwpARA_u9YwUP8gO0K4_JfP_Xhudk?usp=sharing

 

Debat0el Registro 1

No hi ha comentaris.